SALA CIRCULANTE DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE CUBA JOSÉ MARTÍ





El 14 de diciembre de 1959 por una decisión de la entonces directora de la Biblioteca Nacional la Dra. María Teresa Freyre de Andrade, se crea el DEPARTAMENTO o SALA CIRCULANTE.
La misión en sus inicios fue elevar el nivel cultural integral del pueblo a través del fomento de hábitos de lectura en los diferentes sectores públicos. Atendería lectores adultos.
Muchos años más tarde y en honor a su creadora se decide que pase a ser  la Sala Circulante María Teresa Freyre de Andrade.
En estos momentos pertenece a la Subdirección para la Atención al Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas.
Horario de servicios
 Lunes a viernes: 9:00 a.m. a 5:30pm.
 Sábados: 8: 15 am a 4: 30pm



La Sala posee 4 áreas de trabajo claves:
·         Control de Usuarios
·         Prestamos
·         Consultas y Referencias
·         Procesamiento de las colecciones.
Servicios que ofrece la sala
          Préstamo interno.
          Préstamo externo.
          Reservación de documentos.
          Consultas y Referencias personales, por teléfono, por correo electrónico.
          Servicios de información a la  comunidad.
          Acceso a bases de datos locales y remotas, búsquedas en internet.
          Asesorías técnicas a lectores, individuales y entidades.
          Servicios de promoción y divulgación.
          Realización de actividades culturales y de  promoción de lectura.
       Se atienden también a lectores en la Biblioteca Parque con préstamos internos.

ESPACIOS FIJOS DE ACTIVIDADES


CIRCULAN TÉ. Actividad que se realiza los terceros viernes de cada mes y  cuyo propósito es promover la lectura y abordar diferentes temas, vinculando sus fondos con los invitados que ofrecen sus conferencias o conversatorios. Se realizan también presentaciones de libros y se oferta un delicioso té.

ACTIVIDADES BIBLIOTECA PARQUE Actividades que se realiza los últimos sábados de cada mes, es una actividad comunitaria, dedicada a niños y jóvenes. En la misma se presentas actividades recreativas, culturales, preguntas literarias, presentaciones de libros, tesoros escondidos, juegos de participación, es una actividad variada.


Jefa del Departamento Oyaima Hierrezuelo  oyaima@bnjm.cu

II Encuentro Internacional Preservación del patrimonio documental: experiencias y desafíos





 II Encuentro “Preservación del patrimonio documental: experiencias y desafíos”,  sesionará en la BNCJM del 24 al 27 de septiembre del 2019, como parte de las acciones que desarrolla el Programa de Memoria Histórica de Cuba. El propósito de este encuentro es intercambiar experiencias sobre la preservación del patrimonio documental, que incluye los procesos de conservación preventiva, encuadernación, restauración, digitalización microfilmación y preservación digital.
Deseamos que este encuentro sea fructífero para todos los profesionales asistentes, y contribuya a generar ideas y elaborar propuestas que favorezcan la salvaguarda del patrimonio
bibliográfico de nuestras bibliotecas para beneficio de las presentes y futuras generaciones.
 
Perfil de los participantes:
Especialistas en la preservación del patrimonio documental.
Las temáticas que podrán ser abordadas son las siguientes:
1. Gestión y manejo para la preservación.
2. Conservación preventiva.
3. Control del biodeterioro.
4. Prevención y mitigación de desastres.
5. Arquitectura del libro y su restauración.
6. Proceso de digitalización.
7. Acceso a la información digitalizada. Preservación digital.

Modalidades de presentación:
Ponencias
Idioma de trabajo:
El idioma oficial de trabajo será el español.
Requisitos de las ponencias:
Título.
Nombre y apellidos del autor (es).
Institución.
Ciudad, país.
Correo electrónico y teléfono.
Resumen de hasta 250 palabras.
Ÿ Las ponencias deben tener como máximo 15 páginas sin
incluir la bibliografía, en hojas tipo carta (8½ x 11”); y con tipo
de letra Arial 12, a espacio y medio entre líneas.
Adjuntar una síntesis curricular con máximo de 200 palabras
email:
eventos@bnjm.cu

CONVOCATORIA TRIBUTO A MARTA TERRY




La Asociación Cubana de Bibliotecarios invita a todos aquellos colegas nacionales y extranjeros, que hayan tenido algún tipo de relación personal o de trabajo con la fallecida Dra. Marta Terry y que estén interesados en colaborar con nuestra asociación, a escribir reseñas, artículos, anécdotas y/o experiencias sobre la vida y obra de la insigne bibliotecóloga cubana, con el objetivo de compilar toda esa información para confeccionar una publicación impresa o digital como tributo a su memoria.

Indicaciones para el envío de las contribuciones

Las contribuciones deberán estar identificadas de la siguiente manera:
Nombres y apellidos del  autor o autores, Institución que representan (si la tienen). Los textos no deberán exceder las 5 cuartillas, en formato carta (8½ X 11) con letra arial a espacio y medio entre líneas, en Word 2003 o 2007 y deberán enviarse acompañadas de una breve información sobre el autor o autora y una foto personal.

El plazo de admisión es el 15 de julio

Los interesados pueden hacer llegar sus contribuciones  a:

Miguel Viciedo mviciedo@bpvillena.ohc.cu

EL LIBRO DEL MES. Y QUÉ ES EL LIBRO DEL MES?


Una de las acciones del Programa Nacional de Promoción de la Lectura de Cuba, donde participan las bibliotecas públicas es EL LIBRO DEL MES.
Y QUÉ ES EL LIBRO DEL MES?
Es un proyecto de visualización de textos literarios (clásicos o contemporáneos, cubanos o extranjeros, para público general o infantil) que se promocionará mensualmente en todas las bibliotecas públicas y escolares, en las librerías y programas televisivos del país para fomentar los hábitos de lectura en la población cubana, especialmente en los niños, adolescentes y jóvenes, como parte del Programa Nacional por la Lectura.
La caracterítica fundamental de este proyecto es que serán libros de cualquier género (haciendo énfasis en la narrativa y poesía), con probada jerarquía literaria, apoyados por una campaña de visualización que comprenda la impresión de soportes promocionales, transmisión de audiovisuales alegóricos, ediciones digitales y en aplicaciones para celulares y presentaciones públicas en espacios culturales y escolares.

Marta Terry: libros, raíces y flores


El diario Granma publicó un interesante artículo sobre Marta Terry quien siempre será para todos los bibliotecarios un ejemplo a seguir, aqui le dejamos esta recomendación.



Las bibliotecas son una fuente inmortal de informaciones, archivos, comunicación y, como es natural, una de sus funciones principales es el almacenamiento sistemático de esos factores y muchos más. Verdaderamente las bibliotecas son como esos espejos pacientes en donde se reflejan las culturas más disímiles de cualquier latitud.
Un bibliotecario no es otra cosa que el hilo conductor de esos procesos, es decir, como una llave mágica que nos auxilia a penetrar en mundos inexplorados, conocidos o no; quien pone al alcance de nuestras manos el saber necesitado, pedido o soñado por nosotros mismos desde las primeras aventuras escolares.
Marta Terry es bibliotecaria y algún tonto podría preguntarse: ¿y por qué?
Yo respondería sin pensar: por elección, vocación y esa firme voluntad de servir al lector más simple y al más sofisticado investigador. Ella ha sido una bibliotecaria que ha puesto en manos de niños, adolescentes y adultos de varias generaciones de cubanos de la Isla, y aun en otras latitudes, libros de los que han brotado raíces de permanencia y esa sabiduría, siempre popular, como esas flores invernales en el Trópico.
Con desinterés y entrega, se ha dedicado en una larga trayectoria intelectual al acopio de datos sobre determinadas disciplinas, en específico de las del área de las humanidades y, asimismo, a la difusión de temas envueltos en las polémicas más arduas de su época, o no.
Poco importa ahora si su escritor preferido, o su conferencista favorito, se anotan puntos en contiendas cotidianas, en el aula, o en la tribuna; en el quehacer público de todos los días, en fin, en los llamados medios masivos de comunicación; o en la sala de su casa particular.
No en balde dos eminencias de la bibliotecología, Kate Williams y Abdul Alkalimat, en su libro Las raíces y las flores: La vida y obra de la bibliotecaria afrocubana Marta Terry González, nos acercan a la vocación de esta mujer, a una elección que la ha distinguido no solo por su sostenida tenacidad a lo largo de varias décadas, sino por su marcado sentido de pertenencia a una identidad, a una familia, a un conglomerado, a una sociedad, a un mundo independiente, moldeado por sentimientos de gran calidad humana.
Marta Terry, dispuesta siempre a conservar, coleccionar, clasificar, servir para orientar a ese candoroso lector hacia el conocimiento puro y hacia la reflexión de su entorno social, comunitario y nacional. Siempre entregando lo mejor de sí, propiciando una aleccionadora aventura a todo aquel o aquella que pretende acercarse a los libros para alcanzar ese mejoramiento humano que tanto añoraba José Martí, el poeta de La Edad de Oro.
Conocer nuestro origen, comunicarnos unos y otros, valorar la carga del pasado –no siempre noble–; romper tensiones, distenderlas; abrir horizontes y mostrarlos en su hermosa diversidad le han proporcionado a Marta Terry ese ojo siempre alerta, siempre en busca del futuro en cuyo seno hay una innegable modernidad que no solo debemos admitir, sino apreciar en su justo valor.
Contra todo tipo de tiniebla intelectual, la obra de esta bibliotecaria fue del amor a los más antiguos pergaminos hasta el universo digital electrónico. Con sus manos, su carácter y su voluntad Marta Terry fue abriendo los caminos hacia la liberación de los seres humanos y, en primer lugar, de sus compatriotas haciendo del módulo intelectual que es una biblioteca en un centro común de ideales, en un surtidor de nuevos paisajes e insólitas formas de comunicación solidaria.

*La destacada bibliotecaria, profesora e investigadora Marta Terry, falleció el pasado 18 de junio en La Habana, a los 87 años de edad.

Fallece la destacada bibliotecaria cubana Marta Terry González


La Dra. Marta Terry González (1931- 2018 ), quien fuera directora de la Biblioteca Nacional desde 1987 hasta 1997 falleció en esta capital a la edad de 87 años.Realizó sus estudios superiores en la Universidad de La Habana, en la cual obtuvo el Doctorado en Filosofía y Letras en 1952, y se graduó como bibliotecaria en 1953.
Realizó estudios en el New York State Teachers College, en el New Paltz, en el curso 1953-1954, por beca obtenida del Institute of International Seminar on Freedom and Security, auspiciada por The American Friends Service Committee
Posteriormente obtuvo beca de la UNESCO en Copenhague, donde recibió el Course for Teacher of Librarianship (1968); y recibió cursos especializados en la Universidad de La Habana (1977-1986).
Poseía una amplia experiencia como profesora de la lengua inglesa y de bibliotecología, destacándose en su labor docente en el campo de la referencia.
Ha sido autora de libros de texto, artículos especializados, etc. Y ha conformado una amplia bibliografía sobre temas bibliológicos. Ha compilado además varios repertorios bibliográficos.
En 1981 fue electa miembro del Comité Permanente de IFLA para América Latina y el Caribe, y en 1985, miembro de su Sección de Teoría e Investigación Bibliotecológica. Ocupó la presidencia de la Sección de América Latina y el Caribe de la Dirección de Actividades Regionales de IFLA en 1987.
Después de concluir sus funciones como Directora de la Biblioteca Nacional continuó representándola junto a las bibliotecas públicas del país ante IFLA haciendo cada v

ez más sólida la presencia de los bibliotecarios cubanos en el campo internacional.
Llegue a familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias

¿Por qué cada 7 de junio celebramos el día del bibliotecario en Cuba?


Con este artículo escrito por  Roig de Leuschering publicado en la Revista Carteles, 3 de enero de 1937, y perteneciente a los fondos de la Colección Cubana, BNCJM queremos,  hoy recordar el a Antonio Bachiller y Morales, El Patriarca de las Letras Cubanas, considerado el padre de las investigaciones bibliográficas en Cuba, su fecha de nacimiento, 7 de junio, sirve de recordación y jornada de júbilo dedicada al Día del Trabajador de la Información Científica en la mayor de las Antillas. En él tienen los bibliotecarios  cubanos una figura digna de remembranza y admiración. Su impronta se alzó en hito y señaló un camino que hoy tiene prestigiosos continuadores de su legado, la salvaguarda y difusión del acervo universal atesorado en las bibliotecas cubanas, patria de nuestro insigne literato, investigador y bibliógrafo, Antonio Bachiller y Morales.

Antonio Bachiller y Morales, El Patriarca de las Letras Cubanas

“Este 10 de enero se cumplen 48 años del fallecimiento de uno de los más esclarecidos habaneros: Antonio Bachiller y Morales. Es tanta y tan trascendente la significación de Bachiller en el desenvolvimiento de nuestra cultura que bien merece el nombre que sus contemporáneos le dieron de Patriarca de las Letras Cubanas.
En efecto, de cultura vastísima, grande amor a los estudios y laboriosidad incansable, Bachiller, poeta en sus mocedades, fue autor dramático, historiador, periodista, crítico, costumbrista, filósofo, jurisconsulto, economista, agrónomo, antropólogo, arqueólogo, profesor y hombre público.
Nació en esta capital el 7, de junio de 1812 e hizo sus primeros estudios en el Real Seminario de San Carlos, y los de la carrera de abogado en la Universidad, graduándose en 1837.
Colaboró asiduamente en casi todos los diarios y revistas cubanos de su época, desde el Nuevo Regañón de La Habana, de Ferrer, en 1830, hasta la Revista Cubana, de Varona, en 1885, pudiendo afirmarse que no es posible, sin mencionarlo, escribir la historia del periodismo cubano desde esa primera fecha hasta 1887 en que, por sus achaques, se alejó de toda clase de trabajo.
De sus numerosas producciones sobresalen, por su mérito intrínseco, como acopio insuperable de datos de primera mano, y por la utilidad extraordinaria que han prestado a posteriores investigadores y críticos, sus Apuntes para la Historia de las Letras y de la Instrucción Pública de la Isla de Cuba, en tres tomos, publicados, respectivamente, en esta ciudad los años de 1859, 1860 y 1861; obra de la que, agotada por completo hace ya mucho tiempo, acaba de aparecer una segunda edición, en tres tomos también, en la Colección de Libros Cubanos, que, dirigida por Fernando Ortiz, viene publicando la Cultural, S. A.
Esta nueva edición constituye un verdadero acontecimiento literario para los cubanos, porque ese libro había pasado ya a la categoría de obra curiosa y rara, cotizable por libreros de viejo, de Cuba y de España, a precios elevadamente prohibitivos. Así, Figarola-Caneda en su Revista de la Biblioteca Nacional, de 1909, cita el anuncio hecho por una importante librería de Leipzig, ese año, de los dos primeros volúmenes de los Apuntes al precio de 36 marcos, estando entonces el marco a 25 centavos. Y en 1930, tenía el precio, en un catálogo de un librero de viejo habanero, de $20; y en otro catálogo de 1933 aparece tasada en $25.
Francisco González del Valle, en el breve pero sustancioso prólogo de esta segunda edición de los Apuntes, sitúa certeramente a Bachiller, en la historia de nuestras letras y nuestra cultura, como el continuador de la obra de iniciación cultural y educativa que realizaron durante el feliz gobierno de don Luis de las Casas, Caballero, Mendoza, Romay, Arango y Parreño, Nicolás Calvo y otros.
En una época en que, al decir del citado historiador, «[…] brillaban como astros de primera magnitud Varela, Saco, Luz y Caballero, Escobedo, Del Monte, Echeverría, Morales Lemus, Pozos Dulces, Jorrín, Poey y algunos más", el nombre de Bachiller "estuvo a igual altura que la de esos preclaros compatriotas", lo cual valoriza justamente su mérito. Y sin exageración ni apasionamiento, puede afirmarse, como lo hace González del Valle, que Bachiller "fue el cubano más erudito de su tiempo y el que más escribió, y no hay quien haya laborado tanto como él por la ilustración de Cuba».
La vida toda de Bachiller fue una consagración absoluta y total a la causa nobilísima de la educación y la cultura cubanas.
Su erudición no estaba, como la de tantos otros eruditos cubanos, egoístamente limitada al acopio —almacenaje— de datos, documentos y libros, para simple recreo de sus gustos y aficiones, sino que este insigne habanero puso siempre su gran saber al servicio .y provecho de su país y de sus compatriotas. Fue trabajador incansable, actuando de manera efectiva y constante en las más importantes sociedades culturales de la época, y escribiendo a diario sobre las más disímiles materias para los periódicos de Cuba y en libros y folletos, revelando una pasmosa fecundidad.
Realizó profundas Investigaciones históricas que se transformaron en sus ya mencionados Apuntes y en sus libros Cuba Primitiva y Cuba: Monografía Histórica que comprende desde la pérdida de La Habana hasta la restauración española, y otros trabajos menores.
Su entusiasmo por los estudios históricos lo llevo a escribir numerosos trabajos sobre costumbres cubanas antiguas y de su época, y al publicarse en 1881 la obra Colección de Artículos, Tipos y Costumbres de la Isla de Cuba, por los mejores autores de este género, Bachiller la prologó, haciendo en la Introducción una sucinta historia del origen y desenvolvimiento de la literatura de costumbres en Cuba. Se insertaron, además, en dicha colección cuatro artículos de Bachiller: Ogaño y Antaño, Articulo de otro tiempo, Las Temporadas y Las Modas al principiar el siglo XIX.
Las cualidades singulares de investigador, las destaca González del Valle afirmando que «[…] no hay una obra suya donde no estén de manifiesto su capacidad, lo bien enterado que estaba de las materias de que escribía, la fuente pura de sus pesquisas y la exactitud de sus investigaciones"; agregando: "es tan cierto lo que decimos, que siempre tendremos que consultar los libros en que recogió lo más importante de su labor histórica, porque ellos constituyen la fuente de nuestra historia literaria».
Se ha acusado por algunos de sus contemporáneos —Suárez y Romero y Vidal Morales y Morales, entre otros— y por pseudo-estilistas de nuestro tiempo, le descuidado del estilo de Bachiller Y, con perdón de aquellos dos ilustres críticos, juzgamos que esa falta que se quiere señalar a Bachiller constituye uno de sus mayores méritos, porque es hija de su anhelo jamás satisfecho de difundir la educación y la cultura en este país, no perdiendo el tiempo, que necesitaba para leer y escribir, en pulir el estilo, sino en leer y escribir más y más.
Vidal Morales reconoce, en efecto, que si « […] descuida algo el estilo y no vuelve a leer lo que sale de su pluma», se debe a que Bachiller « […] siempre está estudiando… devorando incesantemente cuantos libros se publican sobre antropología y prehistoria... nos da cuenta exacta de las obras que se dan a luz sobre América y no tiene tiempo para leer todo lo que desea». Y en cuanto a 'los pseudo-críticos de nuestros días, sus censuras al descuidado estilo de Bachiller se deben a una pretensa justificación de los saqueos que realizan en las obras del gran polígrafo, sin citarlo siquiera y aparentando desdeñarlo para no confesar que cuanto escriben sobre nuestro pasado es de segunda mano, basándose, no en propia investigación, sino en lo ya investigado por Bachiller y dado a conocer en sus tres citadas obras de carácter histórico y literario-Pero aunque Bachiller descuidase el estilo, no es, ni mucho menos, rebuscado, confuso y atrabiliario, como sus vanguardistas enjuiciadores, sino claro, sencillo, conciso, cualidades indispensables y las más valiosas que puede poseer quien se consagra a los estudios de investigación histórica y literaria.
Sobre agricultura publicó Bachiller en 1856 un Prontuario para el uso de los labradores y hacendados de la Isla de Cuba, juzgado con encomio por Álvaro Reynoso, Manuel Fernández de Castro y Felipe Poey. Este último en su informe a la Sección de Agricultura y Estadística de la Sociedad Económica señala dicha obra como ejemplo revelador de los conocimientos enciclopédicos de Bachiller.
Sus Elementos de Filosofía del Derecho o Curso de Derecho Natural, que sirvieron de textos en la cátedra de esa asignatura, desempeñada por Bachiller, merecieron los más cálidos elogios de José Manuel Mestre y Enrique José Varona; y al conocer esa obra, el eminente profesor de la Universidad Libre de Bruselas, M-Tiberthien, manifestó su admiración de que en la isla de Cuba «[…] se cultivasen las ciencias morales con la profundidad filosófica con que se cultivan en Europa», según hizo público en su discurso inaugural de 1858, en nuestra Universidad, el profesor León y Mora.   
Los Apuntes para la Historia de las Letras y de la Instrucción Pública en la Isla de Cuba, considerada por el eminente bibliógrafo norteamericano Henry Harrisse, como una de las más valiosas contribuciones al estudio de la bibliografía hispanoamericana, comenzó a publicarse en el Faro Industrial y la Revista de La Habana, continuándose en la Revista de España, de Indias y del extranjero, de Madrid, editándose, completa, en tres volúmenes, según ya expusimos, de 1859 a 61.
El primer volumen contiene el estudio más original, amplio y estimable realizado hasta la fecha de su publicación sobre la historia y desenvolvimiento, entre nosotros, de la educación primaria, secundaria y facultativa profesional, literaria y universitaria, poniendo al descubierto el atraso horroroso que padeció esta colonia por la hostilidad manifiesta de los gobernantes metropolitanos para todo lo relacionado con la educación y la cultura, no ya populares —que jamás fueron atendidas oficialmente— sino también las de carácter técnico profesional y universitario; haciendo resaltar los nobilísimos esfuerzos realizados desde 1793 por eminentes cubanos que echaron sobre sus hombros la ímproba tarea de civilizar a este pueblo para sacarlo de la triste condición de colonos ignorantes y esclavos, que, según afirma González del Vallé, «[…] era lo que convenía tener a la Metrópoli», empeñada en mantener inalterable aquella tristemente famosa Real Cédula de Carlos IV, que mandaba que « […] no se hiciera general la ilustración en América».
El volumen segundo ofrece interesantísimos datos sobre la introducción  de  la  imprenta  en Cuba, relación de los primeros periódicos y libros publicados hasta 1840, y sendos y notables estudios sobre la poesía lírica y los primitivos historiadores de la isla, así como valiosos apéndices relacionados con materias educativas y culturales.
El tercero y último volumen está consagrado a las biografías de Luis de las Casas, Francisco de Arango y Parreño, Juan Díaz de Espada y Landa, Luis Peñalver y Cárdenas, Rafael del Castillo y Sucre, Alejandro Ramírez, Félix Várela, José María Heredia, Pablo Veglia, José de Arango y Castillo, Anastasio Carrillo y Arango, Pedro A. Auber, José del Castillo y José de la Luz y Caballero, patricios eminentes que supieron ser útiles a Cuba por su ilustración y sus servicios, tan desinteresados como eficientes, a la causa de nuestro mejoramiento cultural y educativo. Al final de este volumen se encuentra un catálogo de libros y folletos publicados en Cuba desde la introducción de la imprenta hasta 1840, el más completo trabajo bibliográfico hecho hasta entonces por un cubano.
Esta consagración a los estudios no impidió a Bachiller sentir inmensamente las injusticias, los atropellos y los abusos que a diario realizaba la Metrópoli en esta isla, y cada vez que se le presentó la oportunidad supo adoptar la más noble y levantada actitud cíyica. Así se pronunció en el seno de la Sociedad Económica, en unión de Saco, Luz, González del Valle, Delmonte, Poey, Costales, Martínez Serrano y otros, en favor de la abolición total y definitiva del tráfico de esclavos. Siendo secretario de la Sociedad Económica, en época en que Luz era director, inició la protesta contra la separación del ex cónsul inglés Mr. Davis Turnbull, de significado abolicionista, acordada por un pequeño grupo de antiguos complacientes a los deseos del capitán general. De ideas liberales, defendió siempre los derechos de los antillanos a gozar de vida humana, civilizada y culta; mantuvo en memorable discurso del Liceo de Guanabacoa la unidad moral de las razas y en otro trabajo no menos notable abogó por el Gobierno autonómico para Cuba; y, ya en plena revolución de Yara, cuando, como dice González del Valle, «[…] fue necesario definirse y escoger entre los opresores o los oprimidos, se puso al lado de éstos, y abandonando su cátedra de , Segunda Enseñanza del Instituto de La Habana, emigró a los Estados Unidos de América, estableciendo su residencia en Nueva York". Esta patriótica actitud de Bachiller la ha dejado Martí glorificada en estas palabras: "Dejó su casa de mármol con sus fuentes y sus flores, y sus libros, y sin más caudal que su mujer, se vino a vivir con el honor, donde las miradas no saludan y el sol no calienta a los viejos, y cae la nieve».
Este destierro, que duró hasta la terminación de la Guerra Grande, fue aprovechado por Bachiller para realizar nuevos estudios e investigaciones en la Biblioteca Pública de Nueva York. Ya en Cuba, continuó trabajando, por Cuba, hasta que los años y las enfermedades lo rindieron, en 1887, falleciendo, en esta capital, el 10 de enero de 1889.”  

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